miércoles, 4 de enero de 2012

Y no es porque el doce sea mi número favorito desde siempre. O quizá sí.

No una, ni dos, ni tres; echar trescientas seseintaycinco miradas hacia atrás, a cada uno de los días, momentos, risas y bombeos del corazón del año que acabamos de terminar. Porque soy incapaz de arrepentirme de cualquiera de los momentos que, tarde o temprano, me hayan hecho sonreír. Soy incapaz de decir que el 2011 ha sido un mal año para mí. Empezando por las diez millones de muecas que me ha hecho sacar, las mil lágrimas que ha hecho correr a través de mi mejilla, los ciento noventa enfados que he tenido y las tres mil pícaras sonrisas que me ha dibujado en la cara; pasando por los incontables errores y "ya lo sé para la próxima" que ha dejado maquinar en mí misma; para terminar con los infinitos recuerdos que siempre me quedarán de él. Y ahora es cuando se supone que deberían empezar todos los propósitos para este nuevo año: que si estudiar más, no enfadarse por estupideces, dejar de pillarte por personas estúpidas, no comer tanto dulce, vivir el momento... ¿Conoces esa sensación de estar buscando algo que es casi imposible de encontrar y dar con ello, en todas sus perfectas proporciones? Pues así es este año: nuevo, fresco, lleno de experiencias, ingenuo, astuto quizás, bueno... Algo me dice que este va a ser un año para recordar, uno de los mejores. 

-2012-
Nuevo comienzo
Nuevas esperanzas
Nuevos sueños

lunes, 19 de diciembre de 2011

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Últimamente las cosas cambian cada vez más, pero ya no importa tanto, ya casi no duele... Ahora sí que sí y adelantándome al día uno a las doce y un minuto de la noche, puedo decir: Año nuevo, Vida nueva. Que, al parecer, igual que vienen, las ráfagas de amor se van, cogiendo sus maletas, las estelas de daño, emociones, amor, impulsos... Que traía consigo. Sólo se deja una cosa en su antigua habitación de hotel: los recuerdos. Pero contra eso no podemos hacer nada, seguirán estando ahí por mucho que queramos. Con la diferencia de que ahora sólo estarán ahí para que, cuando queramos recurrir a ellos, nos saquen una sonrisa, ya no harán florecer el sentimiento con el que tanto queríamos acabar en el pasado y que ahora se ha esfumado.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Las comparaciones son fáciles de hacer una vez que has probado la perfección.

Eres como un verano de San Juan en medio del invierno. Rectifico: eras. Hoy sólo es un día de noviembre en otro otoño más.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Habrá que esperar para que vuelvas a ser la segunda persona del singular de la historia de mi vida.

Sé que sólo se trata de segundos, minutos como mucho. Pero durante ese fragmento de tiempo, soy capaz de sonreír y llorar a la vez. Las lágrimas corren por la mejilla, sí, pero la sonrisa se asoma, tímidamente, pero aparece. Porque para recordarte eso es exactamente lo que tengo que hacer. Reír. Llorar. En algún momento del camino los recuerdos se quedarán en su sitio, justo a tiempo para que sean desechados, porque, al final, todos serán reemplazados por otros nuevos, pero hasta que eso pase... Seguiré teniendo momentos de debilidad.
Es verdad que, de tanto contar, he perdido la cuenta de las veces que me has hecho daño, que me has mentido, por muy duro que suene, o que hemos discutido. Pero también es cierto que me es imposible llevar la cuenta de las veces que me has mirado y has hecho que se dibuje una sonrisa en mi cara, las veces que hemos hablado durante horas de cosas tan inútiles que perdíamos la noción del tiempo, he perdido la cuenta de los 'te quieros' que nos dijimos y de los momentos graciosos a tu lado.
Pero todo pesa. Al final, no sé si la balanza se inclina hacia lo bueno o hacia lo malo, pero sé que los dos lados están llenos. Estoy segura de que con el tiempo, madurarás y dejarás de ser un cabrón; pero hasta entonces... Hasta entonces la balanza seguirá guardada en el trastero de las historias que deben esperar de mi vida.