jueves, 7 de junio de 2012

Hurts like Heaven.

"Pensé que lo manejaba. Que podía discernirlo. Pero no fue así; no realmente. Como piezas de un puzzle en el que siempre falta la del medio: así me sentía yo. ¿Y ahora? Bueno, no hay palabra ni definición exacta para decir cómo estoy ahora. Simplemente, estoy".
Eso era lo que pasaba por mi cabeza hace un mes. Ahora, se podría decir que no ha cambiado mucho la situación, pero sí cómo (yo) me siento. La manera de enfrentar las cosas. De aceptar la realidad. Cada vez me voy dando más cuenta de que, aunque sea más fácil vivir sin sacar nada en claro y a base de ilusiones, no siempre es lo mejor. Que nunca nadie podrá tener la Luna, ni yo todo lo que quiero. Que nunca lloverá a gusto de todos y hay algunas cosas que, simplemente, no son posibles. Porque,hasta en el paraíso el Sol acaba poniéndose. No estoy hablando de pesimismo, no. Hablo de realismo. Nunca he tenido los pies en el suelo y quizá antes no importara tanto, pero ahora, se nota.

jueves, 5 de abril de 2012

Y decepcionaré a quien haga falta, menos a mí.

Egocentrismo en estado puro. Barreras, irrompibles por culpa de algunos cuerpos, sin alma, acaparadores de toda la atención. Y no es que eso sea algo que me moleste, pero cuando ves que los trenes de las oportunidades más esperadas de tu vida se desvían de tu carril para dar con el de otros... ¡Ya es suficiente! Sí, lo reconozco, en ocasiones me gustaría gritar esa frase a pleno pulmón. Basta. Ya está bien. Pero, ¿estoy esperando que realmente a alguien le importe cómo me siento? No, en realidad no. Y quizá sea esa la clave: No esperar nada de nadie y dejar de hacer todo lo que la gente espera de mí.

"Listen, smile, agree, and then, do whatever
the fuck you were gonna do anyway."
- Robert Downey Jr.-

lunes, 19 de marzo de 2012

Hace demasiado frío fuera para que vuelen los ángeles.

Días negros. No grises ni nublados, no. Negros. Pero tampoco de esos en los que te quedarías en casa bajo miles de mantas bebiendo un chocolate caliente y viendo tu película favorita, qué va. Ni tomando kilos de helado que maquillen tu infelicidad. Nada de eso. Días en los que no alcanzas a tener ni la capacidad suficiente para pensar en lo mal que estás. Te quedas mirando a la nada, preferiblemente sin unos ojos colgados en ti, y piensas. ¿En qué? Si yo te contara... Si esto es madurar, prefiero seguir siendo una cría el resto de mi vida. Lo que antes era algo de lo que no había que preocuparse, ahora se ha convertido en una nube de problemas, como si fueran piezas de un puzzle que a nadie le gustaría juntar. Y me viene grande. Y si fuera un día, sería mala suerte; pero si es una racha, bienvenido a mi vida.



miércoles, 15 de febrero de 2012

Enhorabuena, lo has conseguido. Anoche soñé contigo.

Basta. Por favor, no sigas. Cada vez veo más lejana la posibilidad de hacer que esto no continúe, la posibilidad de volver a tener mi mente llena de absolutamente nada. No me mires, ni tropieces conmigo; eso sólo hará que mi ilusión crezca y que, por lo tanto, la caída sea más dolorosa, ya que habré subido tantos peldaños en la escala de la esperanza que ya no veré ni lo que un día llamé tierra. Que sí, claro que sí, me encantaría tener una sonrisa en la cara a todas horas porque sé que al día siguiente te veré y nos sonreiremos, conscientes los dos de ello. Pero, ¡vamos! Sé perfectamente que eso nunca va a hacerse realidad. Y tú también lo sabes. Siento impotencia, rabia y tú ni si quiera te has enterado... Me miras como el que pasea la mirada a través de la calle, sin fijarse en la importancia de aquello que observa. Porque eso es lo que soy para ti: nada importante.