lunes, 23 de enero de 2012

Que la suerte no está de mi lado ya lo sabía. Que no me importa lo más mínimo, también.

Si me deprimiera todas y cada una de las veces que cualquier estupidez mala me ocurre, creo que mi sonrisa no vería la luz del sol. Y sé que ahora no estoy en mi mejor momento, pero, ¿y qué? "Primero sé feliz y luego ten un motivo para serlo" ¿Frase típica? Quizás. Pero con muchísima razón. Que sí, hay mejores momentos, pero también los hay peores. La suerte es una de las cosas que no puedes cambiar tú mismo, así que, ¿quién sabe? Igual mañana eres la persona más afortunada del mundo.

martes, 10 de enero de 2012

Se abre el telón.

Te sientas, te quitas el gorro y los guantes y subes el volumen de tu iPod. Te das cuenta de que el banco está un poco estropeado, pero da igual, eso no es lo importante. Y levantas la mirada... Te ves preparado para mirar al frente. Y contemplas mi vida. Me ves a mí, sonriendo, pasándomelo bien. No parpadeas; tampoco me extraña. Me ves hablando con mi mejor amiga de él, de su sonrisa y de que me gustaría hablar en ese momento con él. De que estoy deseando que llegue el fin de semana para verlo y sacarle una tímida sonrisa. Que, aunque tontamente, me gusta cruzármelo por la calle e inventar mi mejor sonrisa para cuando estemos a menos de 50 centímetros. Y paras tu reproductor. No eres tú. Es la primera vez que, a la vez que salen las palabras de mi boca para hablar del chico, no estoy pensando en ti. Que esas palabras no van referidas al temblor de tu barbilla que tanto me gustaba ni a querer pasar delante tuyo para sonreírte. Y te vas... Con el reproductor en marcha, otra vez, comprendiendo que ya no volverá a sonar la misma canción de antes y de que me has perdido, de la manera más idiota, pero lo has hecho. Comprendiendo que he compuesto una nueva canción para mi vida.


miércoles, 4 de enero de 2012

No busques los acontecimientos, que esto no es el escondite.

Tocar el cielo con las manos ya está muy visto. Yo simplemente voy a dejar que el tiempo fluya, mientras yo disfruto del momento a su paso. Que la vida no hecha para contar calorías ya lo sabíamos, pero tampoco está para no vivir el presente. Y aunque suene demasiado bien, déjate llevar por los buenos momentos, que los malos ya vendrán solos.

Y no es porque el doce sea mi número favorito desde siempre. O quizá sí.

No una, ni dos, ni tres; echar trescientas seseintaycinco miradas hacia atrás, a cada uno de los días, momentos, risas y bombeos del corazón del año que acabamos de terminar. Porque soy incapaz de arrepentirme de cualquiera de los momentos que, tarde o temprano, me hayan hecho sonreír. Soy incapaz de decir que el 2011 ha sido un mal año para mí. Empezando por las diez millones de muecas que me ha hecho sacar, las mil lágrimas que ha hecho correr a través de mi mejilla, los ciento noventa enfados que he tenido y las tres mil pícaras sonrisas que me ha dibujado en la cara; pasando por los incontables errores y "ya lo sé para la próxima" que ha dejado maquinar en mí misma; para terminar con los infinitos recuerdos que siempre me quedarán de él. Y ahora es cuando se supone que deberían empezar todos los propósitos para este nuevo año: que si estudiar más, no enfadarse por estupideces, dejar de pillarte por personas estúpidas, no comer tanto dulce, vivir el momento... ¿Conoces esa sensación de estar buscando algo que es casi imposible de encontrar y dar con ello, en todas sus perfectas proporciones? Pues así es este año: nuevo, fresco, lleno de experiencias, ingenuo, astuto quizás, bueno... Algo me dice que este va a ser un año para recordar, uno de los mejores. 

-2012-
Nuevo comienzo
Nuevas esperanzas
Nuevos sueños